

Cristiano Ronaldo es el ‘culebrón blanco’ de este verano. [...] Es lo más parecido a lo sucedido con Kaká ahora hace un año. Y el resultado puede ser el mismo. Ramón Calderón no consigue fichar un ‘galáctico’ aunque sea con el Banco de España detrás. Su
obsesión por el portugués
pone en duda el sentido común, le deja
al borde del ridículo y, lo que es más grave,
humilla a los jugadores que le hicieron campeón de Liga ya que parece
despreciarlos. La prueba más clara es que ahora, ante la posibilidad de que se queden con el gusto y las ganas, tienen que renovar deprisa y corriendo a Robinho para que haga de Ronaldo. A Cristiano, en
fuerte, guapo y chulo no le gana nadie. Está
encantado de conocerse. Cultiva su cuerpo como un atleta y
luce los brillantes como los artistas de cine. Nadie puede discutir su clase futbolística, otra cosa es que lo puedan tasar en 100 millones de euros. ¿Se puede pagar esa monstruosidad por un jugador? No, rotundamente no, ni es rentable ni es un buen ejemplo y
menos en tiempos de crisis. Por muchas camisetas que venda, por muchas
novias que coleccione, por muchos
Ferrari que tenga, su llegada al Bernabéu sería una
bomba de relojería, ya que el
agravio comparativo con las demás estrellas blancas a nivel económico traería muchos
quebraderos de cabeza a Schuster. En el fútbol actual no gana el crack sino el equipo y la demostración más clara es su
rendimiento irregular y nada desequilibrante defendiendo la camiseta de Portugal en la Eurocopa. Ronaldo es un capricho de presidente rico –con el dinero de los socios– que
puede acabar como Beckham, haciendo anuncios de
calzoncillos. El Manchester ha hecho a Ronaldo campeón de la Premier y de la Champions. Si les deja ahora será un
desagradecido aunque los vestuarios están llenos de jugadores así, que
sólo miran su bolsillo y cultivan su egoísmo. Su entrenador, Sir Alex Ferguson, está
indignado con el comportamiento del portugués y ha pedido a los millonarios americanos propietarios del club que le cierren la puerta aumentando el precio de su traspaso. Quiere demostrar a la plantilla quien manda, celoso de su autoridad. El mister inglés ha hecho grande a Ronaldo y le duele
tanta ingratitud. Sabe que como mucho le podrá retener una temporada más, pero ahora no quiere que se salga con la suya. Además hay un factor que juega a su favor, en el fútbol británico no hay cláusula de rescisión, por lo que el club siempre tiene la sartén por el mango. Seguro que Schuster no se lleva ningún disgusto, convencido de que Cristiano tiene tanto de talento como de
conflictivo y polémico. El ‘culebrón’ va a la baja pero no está terminado. Calderón está preparado para que le den
otra bofetada.
[Josep Maria Casanovas, mi bazofia, en
Sport]
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